El mountain bike tucumano volvió a brillar. En el exigente circuito del Parque Deportivo de Montaña, al oeste del Parque General San Martín de Mendoza, el ciclismo de montaña de nuestra provincia escribió otra página dorada en su historia. No fue una actuación más: fue una demostración de carácter, talento y perseverancia.
El cierre del Campeonato Argentino tuvo a los bikers del “Jardín de la República” como grandes protagonistas. En la jornada final, dedicada al cross country olímpico, Tucumán cosechó cinco medallas de oro, tres de plata y dos de bronce. Un botín que se sumó a lo logrado en el inicio del certamen -tres oros, una plata y tres bronces- para consolidar una actuación global que difícilmente pase desapercibida. Fue una verdadera conquista colectiva, construida desde el esfuerzo individual de cada corredor.
“Una vez más quedó demostrado el gran nivel que tiene Tucumán en mountain bike”, sintetizó Juan Manuel Nardolillo, uno de los nombres propios de la jornada. Y no exageró. El biker se consagró campeón argentino en la categoría Master B2 tras completar una carrera impecable, tanto en lo físico como en lo estratégico. Su victoria, lograda con un tiempo de 57’08”, tuvo un valor especial no solo por el resultado, sino por el contexto que la rodeó.
Nardolillo llegó a Mendoza con una espina clavada. La medalla de plata obtenida días atrás en el Mundial de Chile no había sido suficiente para saciar su hambre competitivo. “Me había quedado un sabor agridulce”, confesó. Y fue esa sensación la que lo impulsó a redoblar esfuerzos. A pesar de no estar al ciento por ciento desde lo físico y de haber largado desde la última grilla de su categoría, el tucumano construyó una gran remontada. En la primera vuelta ya lideraba la competencia, y desde allí impuso un ritmo que nadie pudo seguir.
“Yo nunca subestimo a nadie”, remarcó, dejando en claro que el respeto por sus rivales fue una de las claves de su éxito. Detrás suyo quedaron nombres de peso, como el santafesino Eduardo Vera. Más atrás, en una categoría de alto nivel, también compitieron otros tucumanos: José María Suárez (14°), Sebastián Quiroga (15°), Franco Velárdez (16°) y Leonardo García (19°). Todos ellos aportaron presencia y volumen a una delegación que no solo ganó, sino que también compitió con dignidad en cada frente.
Pero Nardolillo no fue el único en subirse a lo más alto del podio. Franco Molina, Facundo Cayata, Facundo Zotes y Leila Luque también se consagraron campeones argentinos de cross country, confirmando el gran momento que atraviesa la disciplina en la provincia.
Gran presente
El caso de Luque merece un capítulo aparte. Con 43 años, la biker volvió a demostrar que la experiencia, cuando se combina con determinación, puede marcar la diferencia. En Mendoza, cerró el campeonato con dos medallas doradas. “Siempre corro para ganar, sin especular”, aseguró. Su enfoque, basado en dar lo mejor sin mirar demasiado a las rivales, fue clave en una carrera que tuvo un inicio complicado, con un trazado congestionado y exigente.
“La primera vuelta fue difícil para poder avanzar”, explicó. Sin embargo, lejos de frustrarse, Luque encontró su mejor versión con el correr de los giros. De hecho, su vuelta más rápida fue la tercera, una muestra clara de su capacidad para gestionar el esfuerzo y crecer en los momentos decisivos. “El nivel fue tremendo”, reconoció, en una frase que también funciona como síntesis del campeonato. “Fueron ocho días soñados. Lo que estoy viviendo es algo maravilloso. Primero logré el título Mundial, el sábado conseguí el oro en la especialidad short track y ahora en cross country. Es algo increíble. Además esta es la primera vez que viajo a un Argentino con mi hija Martina”, dijo Luqur, que completó el trazado en 49’21” para consagrarse campeona y relegar al segundo lugar a Luciana Martínez Iotti.
Tiene futuro
Otro que dejó su marca fue Facundo Zotes. Con apenas 15 años, el joven biker protagonizó una actuación que invita a ilusionarse con el futuro. Se consagró campeón en la categoría Cadetes tras completar los cuatro giros en 59’35”, y sumó así su segundo título en el certamen. Su carrera fue una muestra de madurez poco habitual para su edad.
“Arranqué cuarto y en la primera vuelta ya estaba primero”, relató. Desde ese momento, controló la competencia con autoridad. Pero más allá del resultado, lo que quedó en evidencia fue su capacidad para gestionar la presión y sostener el liderazgo en un contexto de alta exigencia. “En la última vuelta sentí una emoción muy grande”, confesó. Y no era para menos: estaba cumpliendo un sueño.
En Sub 23, el nombre que se destacó fue el de Facundo Cayata. El representante de San Pedro de Colalao confirmó su condición de promesa al consagrarse campeón argentino tras una carrera inteligente y valiente. Su victoria no fue casualidad, sino el resultado de un proceso de trabajo sostenido. “Me preparé muy bien en Amaicha del Valle”, explicó. Esa preparación fue clave para llegar en óptimas condiciones a una competencia que exigía al máximo en cada tramo del circuito. Pero, además, Cayata mostró temple para esperar el momento justo. Se mantuvo en el grupo de punta y atacó en el penúltimo giro, una decisión que terminó siendo determinante. “Sabía que tenía que dar todo”, afirmó. Y lo hizo. Detrás suyo quedaron los cordobeses Joaquín Reyes y Juan Ignacio Pereyra. Su triunfo, además, tuvo un valor simbólico: fue un premio a la perseverancia, a no bajar los brazos cuando los resultados no acompañaban.
En Master A, Tucumán directamente arrasó. El “Chimpa” Molina se quedó con el oro tras completar el recorrido en 1h10’34”, superando nada menos que al campeón mundial Darío Gasco, quien finalizó segundo. El podio lo completó otro tucumano, Matías Galindo, en una demostración de supremacía absoluta. José Vera, por su parte, terminó séptimo.
“Sabía que no podía descuidarme”, señaló Molina, consciente de la jerarquía de sus rivales. Su carrera fue un ejemplo de consistencia: tomó la delantera en los primeros tramos y nunca la soltó. “No es fácil ganarle al campeón del mundo”, agregó, dimensionando el valor de su victoria.
Más podios
La delegación tucumana también sumó podios y actuaciones destacadas en otras categorías. Nicole Arce fue plata en Sub 23 femenino, escoltando a la mendocina Lucía Miralles, mientras que Renata Pérez López finalizó quinta. En Master B1, Jorge Biazzo rozó el podio al terminar cuarto, a menos de un minuto del bronce.
Además, hubo otros nombres que, sin subirse al podio, dejaron buenas sensaciones: Leandro Zotes (5° en Menores), Victoria Portillo (4° en Junior femenino), Rosario Molina Rodríguez (5° en Damas Cadetes) y Jorge Pucheta (13° en Master C2), entre otros.
Cada uno, desde su lugar, aportó a una construcción colectiva que trasciende los resultados. “Este es un deporte amateur y todos hacemos un gran esfuerzo”, recordó Nardolillo. En esa frase se condensa una realidad que muchas veces queda en segundo plano. Detrás de cada medalla hay horas de entrenamiento, viajes, sacrificios personales y familiares.